El origen de VOLRACE, su nacimiento y cómo terminó revolucionando los eventos del motor en España

Publicado el 28/05/2026
Categorías: drift

En un país donde el emprendimiento es complicado, el drifting ha sido muy perseguido, las modificaciones a los coches no son tan sencillas de legalizar y la economía en general no funciona como en otros países del norte de Europa, había que estar totalmente loco por los coches para montar un festival del motor. Pero entre neumáticos quemados, viajes improvisados y una idea que parecía demasiado grande para llevarla a cabo, nació VOLRACE. La mayoría de los asistentes no saben cómo empezó todo esto, así que hemos decidido preguntar a los fundadores y encontrar dónde nació lo que hoy es VOLRACE, y esto es lo que hemos recibido. Hoy mucha gente sigue esta fórmula del éxito, pero VOLRACE fueron los primeros en implantarla.  Haz palomitas porque la historia es realmente de película.

“Todo empezó, desde mi punto de vista, con un viaje con amigos a Gatebil en 2010”, nos cuenta. Luis, uno de los impulsores del proyecto. Habían viajado a Noruega por pura pasión por el mundo del motor. Al ver ese tipo de evento, con preparaciones extremas, donde la pista no se para, y el ambiente que había, pensó que “para un español aquello no existía”, y quisieron llevar el concepto a casa. Al volver, en 2012, se dieron cuenta que “había grupos de chavales, como aquellos que se llamaban los Drift Monkeys, que se dedicaban a eso, vendían camisetas, pegatinas, iban a los eventos por toda Europa y se dedicaban a ello”. Así que un grupo de amigos, pero más en concreto Luis y Dani, registraron una marca y una página web y se pusieron a organizar eventos y vender camisetas y pegatinas. Así nació Fast and Nice.

Esto era antes de llenar circuitos, colapsar accesos o traer pilotos noruegos a España, aunque estaban organizando eventos pequeños en Kotarr, Luis ya tenía en la cabeza algo más grande.. “La idea de alquilar un circuito, hacer una quedada, exponer coches y vender tandas baratas nació ahí”, recuerda Alba, una de las fundadoras de la marca. Los eventos se organizaban en el tiempo libre que tenían porque tanto Luis y Alba como la gran cantidad de personas que trabajaron en aquellos eventos originales tenían trabajos de persona normal. Pero la pasión estaba por encima de todo aquello.

“Nos llamó la atención que se podían cubrir los gastos del circuito, las comidas y alguna que otra cosilla más”, nos cuenta Luis. Aunque eran varios amigos, dos eran los socios, y mucha más gente estaba alrededor. Los eventos funcionaban, pero lo más importante era que la semilla de la cultura del automóvil en España, que llevaba mucho tiempo germinando, pero sin florecer, de repente estalló con una acogida muy grande. Y con el evento de Bareyo (una quedada de coches que existía entonces, con ruta por la montaña) volviéndose una locura y un festival de multas, Luis, junto con otro amigo, Diego, decidió explotar su primera idea de concepto, “la quedada debía acabar en un circuito, y elegimos Kotarr”. “La entrada era gratuita, podías alquilar tandas a un precio reducido”. Fue un éxito durante tres años, sustituyendo a Bareyo como el evento principal del norte de España. “Tuvieron que dejar de hacer Bareyo porque había un montón de multas”, nos explica Luis, “así que nosotros vinimos prácticamente a reemplazar a Bareyo”. “Empezamos a sortear coches entre los asistentes, por aquel entonces nadie lo hacía”, comenta también Luis.

Aquellas primeras quedadas tenían un aire muy distinto al de los macro eventos actuales, pero la semilla ya estaba ahí. “Empezamos a hacer eventos que molaban mogollón”, explica Alba. Pero el crecimiento también trajo diferencias internas. Era un grupo muy grande de gente, y era complicado ponerse de acuerdo en la dirección que querían llevar todos juntos. Luis y Alba se desvincularon de aquella organización, queriendo hacer eventos más grandes, más profesionales y uniendo varias disciplinas, y fue entonces cuando empezó realmente la historia de VOLRACE.

El nacimiento de una marca

Con una idea clara, pero conscientes de que el proyecto necesitaba estructura, buscaron socios. Ahí entraron Ricardo, Isa y José (que acabó dejando la empresa), conocidos por organizar aceleraciones en Matilla y por hacer “las cosas bien hechas”. Eran FLC, el nombre venía de Brasil, “Força Livre”, el mayor evento de drag racing de América latina. Fuerza Libre Competición necesitaba entrar a circuitos grandes para hacer las aceleraciones en la recta, y con la suma de VOLRACE, eso sería posible. Se hicieron apuestas arriesgadas en las redes, se invirtió en traer a Robyworks para hacer vídeos de los eventos, se empezaron a presentar carteles de los pilotos uno por uno en las redes… “Nadie lo hacía”, comenta Luis.

“El diseño original del logo y de la marca lo hizo un primo mío, que es diseñador”, nos contaba Alba. Después de muchas vueltas, lanzó una propuesta que acabaría convirtiéndose en identidad propia: VolRace. Una mezcla entre “voltaje” y “race”. Energía y competición. Voltaje y carreras. El concepto encajó desde el primer momento. Se desarrolló la marca, el logo, la ropa. Se hicieron las primeras pegatinas. Todavía no se había lanzado nada, pero la idea de hacer una fiesta del motor se estaba fraguando. Hace diez años de esto, y no había eventos así en circuitos grandes, con música y coches.

¿Cómo llegó la música a VOLRACE? “Samuel Montes era nuestro vecino de abajo”, nos cuenta Alba, “Y nos dijo que era DJ, y nosotros le dijimos que teníamos lo de los coches, y le dijimos, oye, ¿por qué no te vienes a pinchar? Bueno, y desde entonces está Samuel con nosotros”. Samuel fue el primer empleado de VOLRACE. Es gracioso que el primer empleado del evento de coches más grande de España sea el DJ, pero la realidad es que no se puede entender VOLRACE sin música, sin buen ambiente.

La marca empezó a dejarse ver tímidamente en eventos de Matilla: algo de merchandising, una carpa, banderas y presencia constante en el paddock. Lo suficiente para que la gente empezara a preguntarse quiénes eran aquellos chicos. En el garaje había entonces un CRX con turbo y un Supra 2JZ, comprados cuando no costaban más que la entrada de una casa, y se utilizaron para promocionar algunos de los eventos. Y en un bar de Burgos nació aquel primero.
“Hicimos una presentación de la marca, en Burgos en un restaurante, en el Coco Atapuerca, que tenían un parking más o menos grande, y a Álvaro de Burned Squad, le llamamos para que nos trajese gente para que pudieran derrapar en el nuevo evento. Entonces hicimos en el parking un cuadrado para que pudieran entrar a derrapar, y Álvaro se encargó de traer pilotos, y a la vez había exposición de coches y a la vez te tomabas algo. Estuvo Samuel pinchando, y nos dimos cuenta de que necesitábamos hacer esto en circuitos grandes”.

Poco después llegó el primer evento serio en Kotarr, se abrieron las puertas de Navarra y se comenzó a expandir el nombre de VOLRACE por toda España.

Del Drag al Drift, turismos y camiones, y la unión con FLC

El éxito de VOLRACE también se basa en la unión de disciplinas diferentes, así que Ricardo, con su competición de drag racing, tuvo mucho que aportar.” Cuando empezamos VOLRACE, yo había traído a nivel deportivo las aceleraciones en España, puse mucho de mi parte, federé el deporte y teníamos un campeonato con más de 100 pilotos en varias categorías”, nos cuenta Ricardo. “Si es por hacer algo mal, no me gusta hacerlo”, dice. Entonces surgió la oportunidad de crear algo nuevo. “Luis y Alba montaron una carpa pequeñita, y yo llevaba las aceleraciones, y poco a poco empezamos a crecer, fue algo muy bonito”, recuerda.

Las sinergias con otros campeonatos han sido otro de los pilares del éxito de VOLRACE desde los inicios. Se han compartido eventos con el campeonato de España de carreras de camiones, Fórmula 4, Porsche Supercup, mundiales de GTs, y por supuesto, con aquellas aceleraciones de Ricardo. FLC estaba muy presente en VOLRACE antes de que de nuevo los caminos de Ricardo con su amada disciplina tuvieran que separarse. Pero no adelantemos acontecimientos, que queda mucho que contar antes que aquello.

La obsesión por hacer algo diferente

Por entonces, el panorama nacional ya tenía nombres fuertes y eventos asentados. Competir haciendo “más de lo mismo” no parecía una opción. Un evento en Kotarr sin algo diferente sería simplemente una copia de aquello de donde habían marchado. Tenían la idea de intercalar tandas de aficionados con tandas de pilotos amateurs y tandas de pilotos profesionales, todos compartiendo un espacio, todos siendo una familia. Sí, ya se sabía que había que crear sinergias con otras personas para llenar circuitos, pero ¿cómo se puede hacer algo así? La respuesta fue mirar fuera.

Como hemos comentado antes, Luis y su entorno habían viajado a Gatebil, el mítico festival noruego donde el drift se vive casi como una religión. Allí descubrieron un nivel de espectáculo completamente desconocido para gran parte del público español. “En España mucha gente ni siquiera sabía lo que era Gatebil”, recuerdan. Tenían que hacer que Noruega llegase a Burgos.

Y entonces hicieron algo que hoy parece lógico, pero que en aquel momento rozaba la locura: escribir directamente a Kenneth Alm, uno de los pilotos más conocidos del norte de Europa. Contra todo pronóstico, dijo que sí. “Cogió su furgoneta, un remolque y se vino a Kotarr”. Aquello cambió muchas cosas.

La llegada de Kenneth Alm convirtió aquel evento en algo distinto. Más internacional, más agresivo, más espectacular. El público respondió de inmediato. “Fue una pasada”, recuerda Alba. “No sé si vinieron ocho mil personas”. El ambiente ya empezaba a parecerse a lo que hoy identifica a VOLRACE: drift, exposición, música, ruido, humo y una sensación constante de espectáculo. Una sensación de pasión por el motor y por la locura que ha acompañado a VOLRACE desde el principio.

Navarra: el momento en el que todo se desbordó

Tras varios eventos en Kotarr, llegó la oportunidad que terminó disparando el proyecto: entrar en el Circuito de Navarra. Nadie estaba preparado para lo que ocurrió. “No teníamos ni venta anticipada”, recuerdan. No se esperaba en ningún caso toda la afluencia de gente que llegó aquel día a Navarra. “La gente llegaba y compraba la entrada allí”.

El resultado fue un caos histórico. Más de 11.000 asistentes, colas kilométricas y una autovía completamente colapsada en ambos sentidos durante kilómetros. “Puse a mis hermanos, a mis primos, a mis cuñados… a cualquiera que conocía a ayudarnos a gestionar todo aquello”.

Pero entre el caos apareció también la confirmación de que VolRace había dejado de ser una simple idea. “Cuando por fin entré al paddock y vi semejante evento montado, me puse a llorar”, cuenta Alba. “Llamé a Luis y le dije llorando: ‘Qué pasada toda esta gente, mira lo que hemos logrado’”.

Ese momento marcó un antes y un después.

Del evento al fenómeno

A partir de ahí, el crecimiento fue vertiginoso. Profesionalización, venta anticipada, empresas colaboradoras, patrocinadores, inscripciones online y una estructura cada vez más grande. También empezó la conexión definitiva con Noruega.

A través de Kenneth Alm llegaron más nombres importantes como Ander Johansen o Paul Frederick Andersen. La relación dejó de ser puramente profesional y se convirtió en amistad. Viajes a Gatebil, visitas cruzadas y una idea que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más recordados de VolRace: traer un tráiler completo de coches noruegos a Navarra. La revolución se extendió a otros circuitos. Se llenaba Jarama, se llenaba Cheste.

La escena en Navarra fue histórica. “Fue la revolución”, recuerdan. “Yo creo que fue el récord de asistentes”. Por primera vez, España veía de cerca el estilo Gatebil: coches extremos, drift salvaje y una cultura automovilística completamente diferente. No era un drift competitivo, era una locura que en España nunca se había visto antes.

La amenaza de las copias… y el siguiente paso, la competición

El éxito tuvo una consecuencia inevitable: empezaron a aparecer imitadores. El formato de exposición, tandas y drift empezó a replicarse por todo el país. Y VOLRACE entendió que necesitaba evolucionar otra vez.

En un principio, VOLRACE nunca pensó en la parte competitiva del Drift, en España ya lo había. El drift en VOLRACE no era una competición, era una fiesta. Los pilotos no tenían esa presión de la competición y se divertían de una forma totalmente diferente. “Por aquel entonces lo de más nivel que había de drift era OSD, que era el campeonato de España, y entonces lo que queríamos nosotros era estar presentes en OSD” dice Alba. “Cuando hacíamos los eventos de VOLRACE, los pilotos me pedían en los briefings que yo organizara el campeonato de España, pero yo les decía siempre que yo respetaba mucho al organizador que estaba, porque no es nada fácil llevar la parte deportiva”, nos cuenta Ricardo.

Además, en VOLRACE la idea era que los pilotos tuvieran un lugar donde entrenar, divertirse sin presión, disfrutar del día, un producto totalmente distinto a la competición. “Invitábamos a nuestros eventos a pilotos de OSD, y conocimos a Ander Alonso en una exhibición en Vitoria, nos pareció un chico estupendo y tenía un coche que era una pasada, y entonces decidimos patrocinarle”.

“Ha sido el único piloto que hemos tenido patrocinado, digamos, con apoyo económico por nuestra parte, para que participase en OSD, porque lo que nosotros queríamos era esa visibilidad de nuestra marca dentro del campeonato de drift, claro, y entonces le patrocinamos, y esa etapa también fue muy bonita, porque venían a los eventos, cada vez se animaban más pilotos, y nosotros lo que hacíamos era un drift de show, pero cada vez de más nivel”. Más tarde vendría también el patrocinio a Alex Pérez, que acabó unos años después representando a España en los FIA Motorsport Games.

Pero la apuesta por regular mejor el drift y desarrollar un campeonato nacional propio llegó tras la caída de OSD después de la pandemia. Fue una decisión arriesgada, especialmente por la complejidad federativa y organizativa, pero volvió a funcionar.

La solución para luchar contra las copias fue crear algo que nadie pudiera copiar fácilmente: una competición oficial. “Todo el mundo podía hacer eventos, pero no un campeonato si lo teníamos nosotros”. Si el saber hacer de VOLRACE se llevase a una competición oficial, ¿qué podría pasar?

Y entonces nació Drift Spain. Y aunque tardó algún año en llegar al nivel necesario, la respuesta fue clara, pilotos profesionales de más de 20 nacionalidades diferentes, campeones de Europa han venido a correr, campeones de Italia, de Francia, de Portugal, de Polonia o de Rusia han elegido España para seguir desarrollando sus carreras profesionales en el mundo del drifting. Un público entregado, circuitos de altísimo nivel. Juntar el espectáculo de VOLRACE con la competición fue el movimiento que ha puesto a España en el mundo del drifting internacional. “Ahora mismo yo soy de los pocos a nivel europeo que estamos en la comisión de la FIA de drifting, somos 20 a nivel mundial, y yo participo en las votaciones y ayudamos a la organización”, nos cuenta Ricardo. “Actualmente creo que España, antes estaba apagada del mapa en relación con el drifting, y hoy es una de las mayores potencias, y es con la ayuda de todos los que ponemos nuestro granito de arena en VOLRACE y en Drift Spain”.

La categoría Semi Pro con limitación de neumático ha conseguido igualar el nivel de los coches y llevar a los pilotos españoles a niveles nunca vistos antes. La categoría Pro atrae a los mejores pilotos europeos. Fue un salto al vacío, pero hizo que a VOLRACE le crecieran alas.

El futuro: Zaragoza y el salto definitivo

Hoy, VOLRACE ya no es solo un evento. Es una marca reconocible dentro de la cultura del motor en España. Pero el proyecto más ambicioso todavía está construyéndose. Ese desafío tiene nombre propio: el VOLRACE Motor Show Zaragoza.

“Es donde más fuerte hemos apostado y donde más hemos arriesgado económica y logísticamente”, explican.

Quizá esa sea precisamente la clave de toda la historia de VOLRACE: nunca jugar sobre seguro. Porque al final, detrás de los circuitos llenos, del humo y de los coches imposibles, la historia empezó exactamente igual que empiezan muchas cosas importantes: con unos amigos que se convirtieron en familia, pensando que podían hacer algo diferente. “Ahora estamos en un momento en el cual hay muchísima competencia”, comenta Luis. “Creo que la apuesta que está haciendo VOLRACE por Drift Spain, por traer Drift Masters, es la correcta, aunque los tiempos cambian, hay traiciones por parte de socios que dificultan todo, hay mucha competencia, pero si las cosas las haces con calidad el futuro no te deparará otra cosa que no sea positivo”. “Después de todos estos años, sigue mereciendo la pena”.

VOLRACE jamás defrauda, jamás deja de mejorar, jamás deja de innovar. Así es como acaban de traer el mejor drift de Europa, VOLRACE x DRIFT MASTERS para traer el mejor campeonato de drift europeo al Circuito del Jarama, y así es también cómo se han asociado con el campeonato del mundo de turismos, creando un enorme evento conjunto que mezclará Drift Spain, una gymkhana marca de la casa, música en directo, una expo brutal y la mejor competición de turismos a nivel mundial. VOLRACE SUMMER YA ESTÁ AQUÍ.

Todo lo que caracteriza a VOLRACE, Grip, Drift, Expo, un jet car, música y un festival del motor. Fiel a sus orígenes, pero innovando cada día. Por eso VOLRACE es la referencia, y los demás van detrás.

Nos vemos allí.

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